En el transcurso de toda la misión pudimos palpar la realidad de que "la mies es mucha y los obreros pocos". ¡Cuánta necesidad la gente tiene de Dios! En el lugar donde misionamos prácticamente no había presencia religiosa desde hace mucho tiempo.
Pudimos visitar todas las casas, visitar a los enfermos, organizar el grupo de jóvenes y de niños, quienes participaron activamente de la misión y nos ayudaron, con su ingenio y creatividad, en alfombrar las calles el día de la procesión de Corpus Christi.
Vale la pena mencionar el inmenso bien que se pudo hacer todos los días con las confesiones, predicas y con el Santo Sacrificio del altar. Además se realizaron unos 120 bautizos, 60 confirmaciones y un buen número de regularizaciones de matrimonios.
Es muy grato sentirnos bendecidos por Dios al poder ser participes de su obra de salvación. Agradecemos la intercesión de nuestra Señora, Madre de los misioneros.
| < Prev | Próximo > |
|---|